Lunes 24 de Septiembre del 2018

Posted by Redacción on May 29, 2018

Dos de cada tres asalariados de entre 15 y 29 años trabajan en México en condiciones de precariedad. Mayormente ganan menos del mínimo para no caer en situación de pobreza, 359 pesos al día por hogar, según lo establecido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), o bien porque no tienen cobertura de la seguridad social.

Esto los convierte en la población asalariada más vulnerable del país.

Ante este escenario, el Informe Anual del Observatorio de Salarios 2018 de las Universidades Iberoamericanas de Ciudad de México y Puebla concluye que en México existe una situación de precariedad permanente en la juventud ocupada.

En esta edición, el estudio analiza la situación laboral de los empleados jóvenes mexicanos para ayudar a vislumbrar si se encuentran en una situación de flexiseguridad o flexiprecariedad.

México está entrando en la tendencia de la flexibilidad laboral desde que la reforma a la Ley Federal del Trabajo de 2012 facilitó las condiciones de contratación y abarató el despido. No obstante, esta desregulación puede darse en un contexto de protección social o de inseguridad, dependiendo del modelo de bienestar de cada país.

Es en este ámbito donde se ve con más claridad qué hace que los asalariados jóvenes sean el grupo más vulnerable de los trabajadores mexicanos.

“¿Cómo explicamos que el 57% de la población total no tiene acceso a la seguridad social y que el 66% de la población joven tiene esta carencia? Tiene que ver con una pérdida de derechos laborales”, comentó Reyes Hernández.

La precariedad laboral es agravada por otras prácticas que quedan fuera de la ley. Por ejemplo, con prestaciones sociales, como vacaciones o aguinaldo, ya que seis de cada 10 asalariados no las disfrutan o lo hacen parcialmente.

También en la duración de la jornada laboral, pues el 80% de la población asalariada trabaja más de las ocho horas diarias reglamentarias, o las siete nocturnas, sin que estas horas extras estén retribuidas.

El informe del Observatorio indica que el nivel de bienestar de los jóvenes trabajadores, en una escala del 1 al 100, es de entre 45 y 47 puntos.

“El mercado laboral de los jóvenes casi no se mueve respecto del promedio, pero sí nos dice que ser joven implica más vulnerabilidad”, comentó el académico en el acto de presentación del estudio.

Por esto, como las tendencias son las mismas en ambos grupos de población ocupada, el reporte propone soluciones comunes.

Principalmente, plantea que el aumento salarial esté vinculado a la productividad y no a la inflación, tal como sucede ahora; así como al costo de vida según la ubicación geográfica, ya que trabajar en Chiapas no es lo mismo que hacerlo en Nuevo León, comentó Reyes Hernández.

También propone desvincular la seguridad social del trabajo para proveer un sistema mínimo de protección que garantice servicios de salud a toda la población.

Según explicó el académico, México es el país con el salario mínimo más bajo del continente americano, incluso por debajo de Haití, país más pobre de Latinoamérica.


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